
BOGOTÁ
Esta ciudad luz de tercer mundo, de faroles donados, con olor a polvo húmedo, de ese que desprende la patria cada que muere uno de sus hijos o nace un traidor.
Este Pegaso, negro de hollín, que quiere ser grande pero solo alcanza la edad de la torpeza y de los amores súbitos.
Esta urbe que sufre porque sus deudos la lloran con lágrimas de neón y almíbar y consuela su soledad recorriéndose en un tren sin cercanías.
Este centro que transito no sin temor.
Esta capital que tantas veces jure no amar, es la que ahora cada mañana me reclama.
A esta ciudad la quiero porque aquí soy “demás”. Aquí no hay pasado ni prejuicio. Todo viene para estrenar. Con olor a cuaderno en el mes de enero. Con amigos de siempre, exiliados de su propio país, pero que no pierden cada oportunidad de volver a casa donde el cielo se abre y llueve love.
A esta ciudad comienzo a deberle todo lo porvenir,
Esta ciudad luz de tercer mundo, de faroles donados, con olor a polvo húmedo, de ese que desprende la patria cada que muere uno de sus hijos o nace un traidor.
Este Pegaso, negro de hollín, que quiere ser grande pero solo alcanza la edad de la torpeza y de los amores súbitos.
Esta urbe que sufre porque sus deudos la lloran con lágrimas de neón y almíbar y consuela su soledad recorriéndose en un tren sin cercanías.
Este centro que transito no sin temor.
Esta capital que tantas veces jure no amar, es la que ahora cada mañana me reclama.
A esta ciudad la quiero porque aquí soy “demás”. Aquí no hay pasado ni prejuicio. Todo viene para estrenar. Con olor a cuaderno en el mes de enero. Con amigos de siempre, exiliados de su propio país, pero que no pierden cada oportunidad de volver a casa donde el cielo se abre y llueve love.
A esta ciudad comienzo a deberle todo lo porvenir,
le reclamo quien aún no soy,
de esta ciudad espero a quien aún no está a mi lado
y le exijo el gran concierto.
En esta ciudad descubrí que el frío no es invierno.
En esta ciudad descubrí que el frío no es invierno.
2 comentarios:
Anita, hermosa.
Yo te ví llegar a Bogotá y siempre supe -te lo dije- que hecharías raíces: un alma como la tuya, tan bella, tan grande, tan amplia, necesita un paisaje abierto.
¡Me emociona saberte feliz en Bogotá!... no todos merecen esa ciudad y vos la merecés como pocos.
¡Te quiero mucho, Parcera!
Thanks! Con su dolor cotidiano es inolvidable, siempre deseable, siempre motivo de orgullo, la urbe y el pueblo! Ahi naci, ahi no pude vivir, pero alli algun dia pretendo regresar por que no se puede morir sin volver a sentir sin sentir al monstruo capitalino con sus garras acariciando y brindando lo que solo puede ser un mix entre temor por su locura casi sanguinaria y el pudor de su nobleza, la integridad de su cultura.
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